LA HUELLA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Our wounds are our trophies: how to memorialize the challenges of exile?

M. C. 2014

Since 1994, I have being working with the personal archive of my exile and my dreams. In them, I have found letters, photographs, handcrafted objects and furniture, engravings, drawings, and paintings. With this collection of human-made objects of memory I have created devices to exhibit them: drawings, objects, installations and publications to reflect on the themes of memory, territory and the identity on displacement.

Chronology of my life and exile: [1971-1973 Chile];[1973-1976 Argentina]; [1976-1978 Bulgaria];[1978-1980 Belgium];[1980-1998 Mexico];[1998-2002 UK];[2002-2005 Belgium]; [2005-2013 France/Switzerland…

 

This micro archive of 40 years of exile is a sample of humanity, a humanity that has absorbed energy and dust from a large part of the planet. This archive, shaped by the forced migration of a trans-generational search for utopia, and trapped in the era of the Cold War, developed during my lifetime. I have being trying to give shape and sense to this fragmented narration. For this specific research project I wanted to work with the archive of the time that I lived in Bulgaria between 1976-78, an unvisited past. The deep invisible layers that inhabit and build my identity entered a dialog of interpretation through a dream. This venture made me dive into an object from that time: an engraving print done with my feet reprinting an engraving plate done by my father (Eugenio Cornejo, 1940 Chile-2002 Mexico) in Plovdiv, Bulgaria in 1977. This object done with such basic technology, in the dream became a relic, a valuable and humble object to rescue. In the dream my father is asking me to play with the gesture of the artistic practice contained in this object, and to have fun and experiment, in the dream a friend is also telling me that trees can communicate with the wind… I got to the conclusion that the trophies are the objects of my archive; this fragments of proof of our anonymous existence in far distant places. The past stays as a nigredo, a dark matter in perpetual deep transformation, like the fields where the labourer puts the seeds on, making the present moment more interesting than ever, the dream reminds me where are the hidden treasures.

The imprint acquired so much life through a dream; the proof of the value of love and transmission; the proof that someone hit by the violence of a terrorist state, a survivor of imprisonment, torture and forced migration, can trust a child to imprint his ideals in an unfinished path in exile. That object is produced and echoes the most ancient human representations, the handprints in the caves of prehistoric France. But still that old practice in the context of an identity fragmented by enforced displacement, talks about the act of trust in the land and in movement, of trust in migration and nomadism: that even a six year old child, is capable of wondering using her feet and start her path from wherever she is.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

The information of the dream about this object got me inspired to do a series of performances. I called them“La Huella/The Print” and practice them in Santiago de Chile, Geneva and Plovdiv, Bulgaria in 2013, as a means to reconnect and re-member the dispersed puzzle of memory. I reprinted the engraving plates done by my father in Bulgaria, using my body and gravity as a stamp on paper. I performed in two places of memory: the main train station in Plovdiv, Bulgaria where we arrived and left “communism”, in Bulgaria there were no deportation of jews, and the memorial place Escotilla 8 in the  Estadio Nacional in Santiago de Chile the concentration camp where my father was imprisoned and torture, the place where the initial wound got imprinted as if connecting the two extremes of the dispersion imposed. I also performed in two art galleries: Espacio Flor, Santiago de Chile and Usine Kugler, Geneva, Switzerland. These performances worked as labouring tools to shake the memory and problematics of our history and I ended up reaching the depth of the damage our community suffered. The performances became a healing tool, having the courage to do the performances thanks to the dream; I found the strength to go back to the edges of “our defeated territories” and bring back new memories of empowerment by being critical about the reparation process.

Nuestras heridas son nuestros trofeos: cómo memorializar los desafíos del exilio?

M. C. 2014.

Desde 1994, he estado trabajando con el archivo personal de mi exilio y mis sueños. En ellos he encontrado cartas, fotos, objetos hechos a mano , muebles, grabados, dibujos y pinturas. Con esta colección de objetos cargados humanamente  de memoria he creado dispositivos para exponerlos: dibujos, objetos, instalaciones y publicaciones para reflexionar sobre el tema de la memoria, el territorio y la identidad en desplazamiento.

Cronología de mi vida y exilio: [1971-1973 Chile];[1973-1976 Argentina]; [1976-1978 Bulgaria];[1978-1980 Bélgica];[1980-1998 México];[1998-2002 Reino Unido];[2002-2005 Bélgica]; [2005- Francia/Suiza…

Este micro archivo de 40 años de exilio es una muestra de la humanidad, una humanidad que absorbió energía y polvo de una gran parte del planeta. Este archivo formado por la migración forzada de una  utopía transgeneracional y enraízada en la era de la Guerra Fría, se desarrolló durante mi vida. Desde que tengo memoria he tratado de darle forma y sentido a esta fragmentada narración en diversos proyectos expositivos. Para este proyecto de investigación en específico quise trabajar con el archivo de la época en que vivimos en Bulgaria entre 1976-78, un pasado hasta entonces virgen. Las profundas e invisibles capas que habitan y construyeron mi identidad entraron en un diálogo de interpretación a través de un sueño. Esta aventura me hizo sumergirme en un objeto de esa época: un grabado hecho con la reimpresión de unas placas de grabado hechas por mi padre  (Eugenio Cornejo, 1940 Chile-2002 Mexico), con mis pies en 1977 en Plovdiv, Bulgaria. Este objeto hecho con una tecnología tan básica, en el sueño se volvió una reliquia, un objeto humilde y valioso a rescatar. En el sueño mi padre me pide que juegue con el gesto plástico de la práctica artística contenida en este objeto y que me divierta y experimente, en el sueño también un amigo me dice que los arboles se comunican con el viento…

Con este trabajo llegué a la conclusión que los trofeos  son los objetos de mi archivo; estos objetos son la prueba de una existencia anónima en lugares distantes y lejanos. El pasado es un nigredo una materia oscura y en permanente transformación profunda, como los campos donde los cultivadores ponen sus semillas, convirtiendo el momento presente en algo más interesante de lo que nunca antes imaginamos, el sueño me recuerda donde están los tesoros escondidos.

Esta impresión adquirió tanta vida a través del sueño; se convirtió en la prueba del valor del amor y la transmisión; la prueba de que alguien golpeado por la violencia de un estado terrorista, un sobreviviente de la prisión, la tortura y la migración forzada, pudo confiar en una niña para reimprimir sus ideales en el camino sin fin del exilio. Este objeto da eco a las representaciones humanas más antiguas, las huellas plasmadas en las cuevas de la prehistoria en Francia. Pero todavía esa antigua práctica en el contexto de una identidad fragmentada por la migración forzada, habla sobre la acción de confiar en la tierra y en el movimiento, en confiar en el nomadismo y la migración: que incluso una niña de seis años es capaz de buscar y encontrar su lugar usando sus pies y puede empezar su camino desde donde esta.

La información del sueño sobre este objeto me inspiró a hacer una serie de performances. Los llamé La Huella/The Print y los realicé en Santiago de Chile, Ginebra, Suiza y Plovdiv, Bulgaria en el 2013, como un medio para re-conectar  y recordar el disperso puzzle de la memoria. Reimprimí las placas de grabado hechas por mi padre en Bulgaria usando mi cuerpo y la gravedad terrestre como quien usa un timbre sobre el papel. Realicé el performance en dos lugares de memoria: la estación de tren de Plovdiv de Bulgaria, donde llegamos y partimos del “comunismo”,* y el memorial Escotilla 8 en el Estadio Nacional en Santiago de Chile, lugar utilizado como campo de concentración donde mi padre estuvo preso y fue torturado, el lugar donde la primera herida fue impresa, como si de este modo pudiese conectar los dos extremos de la dispersión impuesta. También realicé el performance en dos galerías de arte: Espacio Flor en Santiago de Chile y la Usine Kugler, en Ginebra, Suiza. Estos performances funcionaron como herramientas de trabajo para sacudir la memoria y las problemáticas de nuestra historia y terminé por alcanzar a tocar la profundidad del daño que nuestras comunidades sufrieron. Los performances se convirtieron en una herramienta de sanación, encontrando el valor para hacer los performances gracias al sueño; encontré la fuerza para volver a los bordes de “nuestros territorios derrotados” y desde ahí traer nuevas memorias de empoderamiento y para poder hacer una crítica práctica a los procesos de reparación institucionalizados.

 *también hay que considerar que las estaciones de tren de Bulgaria fueron las únicas de Europa desde las cuales no se deportaron judíos hacia los campos de exterminio en la segunda guerra mundial.

Photography/ Fotografía : Livia Maya, Alban Voguel, Valeria Deisler, José Errazuriz, Baptiste Coulon and Rebecca Bowring.

 

Dear Eugenio,

There will be 40 years since they tried to make you disappeared from Chile.

You where expelled from your work, taken prisoner and tortured and threaten with death if you did not went into exile. You survived a difficult exile, always giving us the necessary to live. There is also 11 years since your body and spirit separated in Mexico, so that you could go into other world. Since then your experience lived in our exile, which is the cultural inheritance of my conscious life, became an infinite well of wisdom.

You have come in my dreams to give me lessons of all kinds. In one of those visits you came to propose me to play, as you thought me in childhood with the engraving plates you did in Bulgaria in 1977. You asked me to bring back this memory engraved in the exile to Chile. I want to thank that I could do your mission in January of this year, it was an immense present to share your engravings reprinting them with the pressure and weight of my body upon the soil of Santiago, the blind territory of an other part of our existence. I hand out impressions to the present public, wonderful and sensitive people that still inhabit Chile today and who hasn’t forgotten us, a miracle.

This game I called it performance “La Huella/The Print”, here I am sending you a photo so that you can have an idea and also a proof that the memory of your existence, as the one of thousands of teachers and professionals in exile, full of the richness that might never be able to comeback to Chile physically, is still alive and transcends in us, the ones who have stayed in this wide, beautiful and generous dimension which is our mother earth.

Loves you always

Marisa

Geneva, 8 August 2013.

 

poster La HuellaWALLPAPER SERIES: how to represent imprisonment, torture and forced displacement?

Wallpaper “La Huella 1”(Unified fragmentes experience imprints from performance in Espacio Flor, 219 x 91 cm, digital print, 2014.

Wallpaper “La Huella 2”(Unified fragmentes experience imprints from performance Plovdiv, Bulgaria), 219 x 91 cm, digital print, 2014.

Wallpaper “La Huella 2”(Unified fragmentes experience imprints from performance Plovdiv, Bulgaria), 219 x 91 cm, digital print, 2014.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Atlas Amerika”, for an echosophic reparation of exile, Cartography of the project, archive material reprocessed, photogrpah prints and collage, varaible dimentions.

 

Atlas, a God that holds the via lactea, the cosmos, or a mountain from where to look at the land.

I remember being in El Quemado, in the Mexican dessert and understanding dimensionality.

From the top of a mountain we understand space is a sphere and all is connected.

I can think of the particular people, in each folding of the land.

I know that collage is magic, once you add things that seem to share a shape or an intention or a motivation they are like magnetised, they attract each other.  There is no coincidence at some point, what needs to be together meets in the map. The post colonial and the impossibility of overtaking it. The impossibility of denial, and the need to think with. To think the places of contact and not an after or a total rejection (of the separations).

limposibilite de son depassement/ne pas nier le avant

no negar la colonización /pero pensar con la colonización /pensar las formas de contacto y no un un después y un rechazo total

 

 

“Atlas Europa” for an echosophic reparation of exile, Cartography of the project, archive material reprocessed, photogrpah prints and collage, variable dimentions.

 

 

Atlas America and Atlas Europa displayed with photographs from the personal archive of the Estadio Nacional in the 60’s beginning of the 70’s and the train station in Bulgaria in  1978.

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